25 de marzo de 2013
La investigación de los
Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) que lleva a cabo la juez Mercedes
Alaya, tramitados por la Junta de Andalucía, donde se ha detectado un enorme y
bochornoso fraude, que afecta a los oportunistas y carreristas con afiliación
al PSOE como de UGT, concluye que Juan Lanzas, además de otros “presuntos”
delincuente favorecedores de los
patronos y “presunto” estafador de los obreros,
se apropió de 13 millones de euros de forma presuntamente ilícita desde
el año 1990, según informa la prensa.
Nuestra corriente
Izquierda Socialista-PSOE viene condenando y criticando firmemente esos
comportamientos que ensucian el nombre de las organizaciones de izquierdas y
exige responsabilidades políticas de las direcciones que han permitido, por
omisión o acción, esas situaciones anómalas, porque como siempre hemos dicho,
estamos totalmente en contra de la corrupción, venga de donde venga, pero
igualmente de los oportunistas, carreristas, trepas, infiltrados y ladrones,
que por desgracia pululan algunos a sus anchas por los partidos y sindicatos de
la izquierda, por lo que necesitamos un
debate a fondo desde las bases para denunciar y corregir esas situaciones.
Las direcciones
actuales del movimiento obrero necesitan
analizar y examinar de nuevo la táctica, la estrategia, los principios y
las ideas que sean más correctas, tanto para formar nuevas direcciones como
para fortalecer las corrientes de izquierda tan necesarias para el próximo
futuro, con el objetivo de hacer una
profunda autocrítica, realizar una regeneración democrática y ética a la vez
que se devuelva la voz a las bases para proceder a una catarsis, por lo que
abrimos ese debate con esta autocrítica profunda de forma compañera, sincera y
honesta, invitando a cualquier trabajador que quiera participar, llamando a la
movilización y a la acción para superar esas anomalías.
Es el momento adecuado para debatir a fondo
nuestras concepciones básicas para potenciar el trabajo en los sindicatos y
partidos de la clase trabajadora, que nos sirva para contrarrestar los errores
pero también la huida de grupos
disidentes y sectarios, que pretenden girar hacia lo que ellos interpretan que
es la izquierda sin plantear claramente un análisis serio, unas perspectivas
adecuadas y un programa correcto hacia el verdadero socialismo.
Esos elementos
oportunistas a veces, disidentes otras, sectarios con mentalidad pequeño-burguesa, que hacen el
juego a la reacción, refriegan una y otra vez los términos simples y a la vez
dialécticamente complejos remachando una y mil veces que la socialdemocracia y
el estalinismo han traicionado a la clase obrera, por lo que hay que formar “un
partido independiente”, que pretenden construir con un destacamento de cuatro
mediocres y un Jefecillo espabilado, como si la cosa fuese tan fácil.
La tarea fundamental de
esta nueva época de crisis estructural del capitalismo se plantea en cómo
superar los errores, la debilidad y el aislamiento de la dirección del
movimiento obrero, ante la claudicación de sus actuales dirigentes y a la vez
mantener intactos los principios éticos correctos para desarrollar una nueva
dirección que sirva para avanzar con firmeza hacia el verdadero socialismo.
Es preciso entender que
el movimiento obrero no se mueve en línea recta, sino que avanza y retrocede,
con sus alzas y bajas, sus pequeños triunfos y sus derrotas parciales. Si fuese como algunos piensan, pactar y pactar o luchar y luchar siempre
avanzando, el capitalismo habría sido derrotado hace décadas.
Conocemos
históricamente que la bancarrota de la socialdemocracia entre 1912 a 1919
condujo a la formación de la Internacional Comunista. La degeneración a su vez
de la III Internacional tuvo como consecuencia una desorientación del
proletariado a escala mundial.
Pero lo que algunos
ilustres “intelectuales obreros” no entienden es el enfoque y el conocimiento
de la historia que tienen las masas, que lo ven de forma diferente, porque una
vez y otra los trabajadores apoyan de nuevo a sus direcciones, en este caso, al
PSOE, al PCE y a sus sindicatos clásicos UGT, CCOO, aunque apuesten de forma
transitoria por algunos minoritarios, porque las masas no aprenden de libros de
historia sino de su propia experiencia de la lucha cotidiana.
Es tarea de la vanguardia
examinar los procesos históricos, por ejemplo profundizando en las causas de la
victoria de la clase obrera en Rusia, luego el triunfo de Hitler y Musolini,
que apoyaron a Franco para aplastar a la clase obrera española, lo que
representó un fracaso momentáneo de la Internacional Comunista, y luego el
fortalecimiento de la clase trabajadora y la derrota de Hitler y los fascismos
por las fuerzas conjuntas del imperialismo y el estalinismo, para luego
entender el fracaso del modelo soviético de la URSS, intentando comprender sus
causas y sus errores, para no repetirlos, utilizando los conocimientos como la
mejor arma que nos sirva para el derrocamiento del capitalismo y la
construcción de la nueva sociedad socialista.
En momentos históricos
y dramáticos con derrotas sangrientas del movimiento obrero, es cuando llega a
los grupos de oposición interna que se forman en los partidos tradicionales, la
necesidad de declarar la formación de nuevos partidos, pero en estos momentos
todavía es demasiado prematuro, no existiendo, a nuestro entender, las
condiciones suficientes y necesarias para ello.
No debemos negar, si somos dialécticos, que en
el camino que hemos de recorrer, podría darse la necesidad de proclamar un
nuevo partido de masas, pero para ello hacen falta acontecimientos y tener
preparado un recambio de dirección, lo cual en estos momentos no aparece por
ninguna parte de forma nítida porque en realidad el factor subjetivo se
encuentra muy debilitado.
La nueva dirección
emergente tiene que aprender a expresar las ideas del auténtico socialismo en
un lenguaje que sea perfectamente entendido por la clase trabajadora, con
habilidad, honradez y firmeza, ofreciendo una explicación del callejón sin
salida en el que se encuentra el capitalismo y ofreciendo un programa de
transición que sea asumido por las masas para ganarlas mediante el
convencimiento y que lo defiendan como alternativa al capitalismo, pero hay que
entender que las masas de la clase obrera no llega a conclusiones
revolucionarias fácilmente.
La política aplicada
por los partidos y sindicatos reformistas en el periodo del boom económico
anterior a la crisis de 2007, ha producido una caída significativa del nivel de
conciencia de la clase trabajadora, que ha asumido hábitos, ideas, tradiciones
de pactos, y falta de ideales socialistas, que crean dificultades excepcionales
para asumir la necesidad de la transformación de las organizaciones clásicas,
tanto en las corrientes del pensamiento socialista, del comunista y del
anarquista, sometiéndolas a la prueba de la crítica interna para que comience
el giro a la izquierda que más tarde o más temprano tiene que producirse.
Como demuestra la
historia, en las primeras etapas del resurgir del movimiento obrero hacia un
incremento del proceso de lucha, las masas presionan a sus direcciones para
tratar de encontrar una solución a sus problemas, especialmente movilizándose a
través de los sectores más jóvenes, como hemos visto recientemente 2 Huelgas
Generales contra la política antisocial del PP,
con la lucha juvenil del Sindicato de Estudiantes en Octubre pasado y en
Febrero de este año; también las Mareas “verde”, “Blanca”, “roja”, “violeta”,
“negra”, “amarilla”, la lucha de Stop Desahucios”, los obreros del campo a
través del SAT, etc. etc… a través de las cuales han entrado a la lucha muchos
jóvenes por primera vez, pero mil veces más radicalizados y politizados, aunque
el salto es cualitativo y cuantitativo,
porque las concentraciones y manifestaciones han sido firmes y
radicalizadas, pero las direcciones de UGT y CCOO han optado por NO
unificarlas, por lo cual, los efectos no han sido tan positivos como en otras ocasiones pero más activas y firmes si
han sido y ambiente para cambiar la sociedad si existe.
Incluso las protestas contra la actual guerra
de Siria y Libia no aparecen con la
misma fuerza que las que vimos cuando la I y la II guerras del Golfo contra
Sadam Hussein, aunque el comportamiento de esos sátrapas sea similar al otro,
principalmente por la posición pasiva de los grandes sindicatos de clase que no
llaman a la lucha debido a los compromisos de los Pactos Sociales suscritos, a
veces expresos, a veces tácitos, con la Patronal y el Gobierno del PP.
Esto se explica precisamente porque las masas
no pueden estar permanentemente en tensión, en lucha, en levantamientos, sino
que necesitan recomponer fuerzas, refrescar cuadros e incluso buscar un
recambio a sus direcciones, como se demuestra por la situación de apatía, de
crítica y de desprecio de las masas a los actuales dirigentes sindicales y
políticos, tal cual señalan las encuestas.
Aquí se ve claramente
la debilidad de los tropecientos grupúsculos sectarios y las acciones
constantes de sindicatos y partidos marginales, que llaman una y mil veces a la
unidad, a la movilización y a la acción desde fuera, con poquísimos resultados.
Si existiesen ya corrientes críticas internas potentes en los sindicatos y
partidos de clase, podrían conseguirse sin dudas mejores resultados en la
movilización y en la acción de protesta de las masas.
Pero los sectarios
siguen su propio camino incorregible de separación de las masas no aprendiendo
ni de la experiencia de los teóricos ni de la experiencia práctica confundiendo
permanentemente el proceso por el que transita la lucha por el socialismo, tan
peligroso como si un médico confundiese el segundo mes del embarazo con el
octavo, pues lo único que podría provocar sería un aborto.
Esas fuerzas pequeñas y
ridículas, aisladas del proceso general de la lucha de masas, son incapaces de
movilizar a grandes sectores de los trabajadores en estos momentos, pero puede
llegar el punto en que las masas se levanten a algunos de sus repetidos
llamados o de forma espontánea como hicieron
en el Norte de África en un país tras otro y es entonces cuando pondrán
a prueba a todas y cada una de las direcciones que se reclaman los auténticos,
genuinos y verdaderos revolucionarios, sobre todo, se pondrá a prueba si ellos,
como la vanguardia de la vanguardia que se sienten y dicen ser, están a la
altura de las circunstancias.
Por otra parte, es una
contradicción estar permanentemente llamando a la UNIDAD en términos teóricos,
lo cual es correcto, pero a su vez, haciendo llamamientos para que se abandonen
los sindicatos y partidos mayoritarios, lo cual es prematuro e incorrecto, pues
la tarea consiste en convertir este puñado de cuadros y trabajadores más
combativos en un grupo integrado con raíces en el movimiento de masas, para
formar en principio una corriente de cuadros formados y probados, que contemple
la cuestión con amplitud y con un método, sano, democrático y compañero, siendo
pacientes y tolerantes en el debate para ganar influencias y fortaleza, lo que
sí podría llevarnos mucho antes a una potenciación y un desarrollo de unas
corrientes de izquierdas válidas en las organizaciones de masas.
Pero esto entra dentro
del campo de la compresión de una táctica flexible, democrática y compañera,
que los sectarios no entienden, porque consideran que, con solo aprenderse unas
cuantas frases de Marx, de Lenin, de Trotsky, del Che o de cualquier otro personaje
histórico y recitarlas como una cotorra, ya está todo arreglado, pero los
problemas de tácticas, de estrategia y de un método correcto aplicando las
teorías del materialismo dialéctico es un poco más complicado y no se debe
actuar con fetiches y clichés.
Hemos visto en el
proceso histórico que incluso escisiones de alas de izquierdas de algunas
decenas de miles de afiliados procedentes de partidos clásicos, forzados por
acontecimientos convulsivos, han sido estériles perdiéndose y disolviéndose en
la nada.
Los sucesos a nivel mundial de algunos de esos
procesos han tomado unas direcciones y caminos diferentes que no pudieron ser
previstos, pero no ofrece ninguna duda, que es en los partidos socialdemócratas
y no en los estalinistas, donde han florecido esas corrientes de oposición de
izquierdas con más facilidad, pues ya sabemos los dramas terribles que
sufrieron los defensores de la Oposición de Izquierdas bajo la bota del
estalinismo en la extinta URSS.
No es este el lugar ni
el momento para profundizar en los análisis de los errores de los Partidos
Socialdemócratas ni de los Partidos Comunistas, pero una cuestión ha quedado
demostrada por los acontecimientos históricos, como es que, primero se necesita
una situación de fermento de lucha, desarrollo de alas de izquierdas en el
movimiento obrero y cuadros formados que puedan tener las posibilidades de
cristalización rápida de corrientes de izquierdas en los partidos tradicionales
para poder cambiar a las direcciones que estén agotadas o que sean ineficaces
para avanzar al socialismo.
Es cierto que los
trabajadores recelan cada vez más de los representantes políticos, sobre todo
de los que se presentan como Independientes.
Tendríamos que preguntarle a estos:
¿Independiente de qué clase? ¿Del mundo del capital o del mundo del
trabajo? ¿O es que quieren dejar claro desde el primer momento que van
solamente a su bolsa, como los ejemplos varios cuando esos pequeños partidos
llamados “independientes” pero que son “interclasistas” cuando llegan a las
instituciones, bien Ayuntamientos, como el nefasto “gilismo” o al Parlamento europeo a base de inversiones para
tapar sus corruptelas, y defender los intereses de sus socios capitalistas?
Podemos considerar que
es realmente un error abandonar la lucha cuando la situación objetiva nos sitúa
en vísperas de grandes batallas que
habrá que mantener desde la base para que se produzcan las grandes
transformaciones en el próximo periodo a escala tanto interna como
internacional, que tendrá que tener una enorme repercusión en las filas del
movimiento obrero, por lo que no es correcto abandonar el campo ni las filas
del movimiento cuando se nos van a ofrecer posibilidades de desarrollar un
trabajo verdaderamente fructífero en la potenciación de todas las corrientes en
los próximos 3, 5 ó 7 años.
Debido a los errores de
la socialdemocracia que ha estado gobernando en algunos países, de ceder
constantemente ante las presiones del capitalismo, asumiendo tareas concretas
más propias de un partido liberal, de lo que se trata ahora es de aglutinar a
las personas que estén dispuestas a defender con firmeza una política de clase,
lo que es un trabajo preparatorio, sobre todo ahora que tenemos que sufrir la
adversidad de un gobierno de derechas como es el del PP.
Debemos empezar a
prepararnos con una profundización en el debate sobre las tareas y los
programas que ofrezcan una salida en líneas socialistas, porque los ataques de
la derecha al movimiento obrero en la actual legislatura es una ofensiva sin
precedentes y está acompañado de una violenta y dura contestación del
movimiento sindical, expresándose por dentro o por fuera de las organizaciones
tradicionales, como ya estamos observando.
Así pues, lejos de
retirarnos de nuestros sindicatos y nuestros partidos, lo que nosotros
planteamos es que hay que orientarse hacia el interior llamando a la
afiliación, al encuadramiento y a la lucha, pero formando desde ya corrientes
críticas alternativas para que, a través del ejercicio de la democracia obrera,
se vaya perfilando una alternativa de dirección que defienda un sindicalismo de
clase, democrático, combativo y verdaderamente de izquierdas con un programa
adecuado.
Contemplando las
circunstancias actuales, es el colmo de la irresponsabilidad del ultra-izquierdismo,
iniciar aventuras de dispersión y división del movimiento obrero, pues nada
positivo traerá para los trabajadores que muchos de los mejores cuadros se
queden aislados, porque la clase trabajadora no confía de los grupos pequeños
ni se hacen revolucionarios de aluvión, sino que eso es un proceso más lento y
camina unido a las necesidades del desarrollo de los procesos.
Con esos procedimientos
sectarios las bases serán totalmente maleducadas por esos saltos mortales, esa
verborrea ultraizquierdista de llamar a todos “traidores a la causa” y otros
epítetos que desmoralizan y desmovilizan a los trabajadores que les hacen ir a
la deriva, apartándose tanto de unos como de otros, cundiendo la dispersión y
la desgana, procedimientos que debilitan la unidad de la izquierda y favorecen
por tanto a la reacción.
La tarea fundamental en
estos momentos parte de una labor consistente de formación, sin cuyo punto de
vista, el trabajo es imposible sin esa comprensión de unas perspectivas y unos
análisis correctos de la realidad concreta. Los trabajos puramente empíricos
llevan a una serie de saltos convulsivos y dar virajes en todas las direcciones
dejando a cada tendencia a merced de cada coyuntura episódica, con giros
bruscos y repentinos que se darán en cada acontecimientos, que harán que se
quiera hacer girar a los trabajadores como quien maneja el caudal del agua con
un grifo, o como una veleta soplando de aquí para allá, llevados por los
vientos de una racha favorable o desfavorable, en lugar de educar a las masas
con un trabajo serio, organizado y unitario, precisamente para dejar de ser
masas y que se conviertan en “clase en si y clase para si”.
El trabajo de los que
quieran convertirse en dirección, de los críticos impacientes que no entienden
bien el período preparatorio en el que todavía nos encontramos, es el de ganar
primero el oído y luego la confianza de los trabajadores, pero quizás por
ahora, de uno en uno, tal vez en pequeños grupos, para pasar a engrosar las
corrientes que se irán formando.
Los que se empeñen en
gritar más fuerte que les permita su voz, solamente les conducirá ese hecho a
la ronquera y en última instancia a la completa pérdida de la voz, y de esa
forma, no serán oídos por las bases lo que ha venido siendo una tendencia en el
movimiento obrero a través de toda la historia de esos grupúsculos que
colaboran a la eliminación y desactivación de algunos buenos luchadores que han
sucumbido por sus errores y sus desviaciones.
Existen movimientos
aventureros y sectarios, que en momentos históricos concretos son muy
perniciosos, pues el aventurerismo es otra cara del oportunismo. Hemos visto
que muchos de esos “izquierdosos” acaban entrando a formar parte de la
“socialdemocracia de derechas”, como les ocurrió recientemente a muchos de los
partidarios del “eurocomunismo” desarrollado por la tendencia “carrillista”.
Algunos de los
dirigentes de esa corriente que se entregaron acríticamente a la dirección del
PSOE, desbordaron a la corriente Izquierda Socialista por la derecha y se
convirtieron en verdaderos oportunistas. Es por tanto, por lo que insistimos
que, sin una base teórica firme, y sometiéndose permanentemente al control
colectivo del movimiento obrero, respetando la democracia obrera como el mejor
mecanismo para que nos evite nuestras desviaciones y errores, es fácil sucumbir
a las presiones oportunistas o ultra-izquierdistas. Esos errores que son
detectados por las masas, también contribuyen a la desmovilización, a la apatía
y a marcharse a su casa totalmente frustrados, como les ocurrió a miles y miles
de honestos “comunistas” de base, cuando les cayó el muro de Berlín en la
cabeza.
Por eso una corriente
sana no debe declararse “Independiente” sino que debe rechazar la “Dependencia”
del Capitalismo y de la Burocracia, pero debe intentar siempre ser “Dependiente
del movimiento obrero” es decir, procurar siempre que sus acciones sean
refrendadas por nuestra clase, pues en la lucha de clases no es posible la
“Independencia”, porque como decía Pablo Iglesias, hay que optar, “o con los
unos o con los otros”, o con el mundo del capital defendiendo sus intereses, o
con el mundo del trabajo, defendiendo a la clase obrera ante los ataques
constantes del capital y preparándola para el advenimiento del socialismo.
Tal como está el
panorama económico y político, parece probable que los reaccionarios del PP
pudiesen continuar con sus ataques, recortes y medidas ofensivas para
apropiarse vía privatizaciones de las principales fuentes de riquezas que
todavía son Estatales, y especialmente si la economía permanece estancada y no
se ven claros síntomas de creación de puestos de trabajo, o lo que es peor, se
alcanza la fatídica cifra de los 7 millones de parados forzosos antes de las
generales próximas, si la clase
trabajadora no es llamada por sus direcciones sindicales o políticas a
movilizarse para tumbar al PP y exigir
su dimisión y nuevas elecciones anticipadas.
El Partido Popular,
como fiel representante del capitalismo y de la burguesía más reaccionaria y
tardofranquista está ejerciendo una ofensiva brutal contra los intereses de la
clase trabajadora y capas menos favorecidas de la sociedad. Por otra parte, si se produjese un
empeoramiento de la recesión de la economía y ataques más fuertes del Gobierno
con medidas de recortes, las demandas de
los trabajadores a través de los sindicatos en primer lugar, pero también de
los partidos de izquierdas, se harán cada vez más virulentas y se buscará
unificar las fuerzas y ganar impulso,
porque sentirán de nuevo en sus carnes el punzón de los ataques sociales
que serán mil veces más profundos que ahora.
Los clásicos nos dicen
que las masas de la clase obrera aprenden sólo de la experiencia y esto puede
aplicarse también a los elementos más activos y avanzados de nuestra clase,
excepto algunos cuadros, que al utilizar el método del materialismo dialéctico,
se guían también por cálculos teóricos científicos.
Pero por desgracia, la
mayor parte de las direcciones de las corrientes de izquierdas se guían todavía
por consideraciones prácticas y juzgan al movimiento obrero de conformidad a
los resultados empíricos obtenidos y a la situación en que se encuentra en la
actualidad; no pueden entender la dialéctica y por tanto no calculan bien cómo
será la situación cuando se produzca el efecto de los cambios moleculares en el
nivel de conciencia que están operando en el subconsciente de las masas debido
a la crisis actual de la economía y los golpes que están recibiendo con los
recortes y los pactos del reformismo que solamente puede ofrecer
“contra-reformas” y recortes del Estado de Bienestar.
Las condiciones de declive
de la recesión aumentará el proceso de luchas y habrá en realidad una
renovación de todo el movimiento obrero, que se rejuvenecerá. Algunos delegados
sindicales que han envejecido y que están subordinando sus gestiones, aun en
contra de su voluntad, a las actuales direcciones, no tendrán fuerzas para
resistir la batalla ideológica y de protesta que están surgiendo en las
asambleas de fábrica, con los ERES que han representado un engaño e incluso
corrupción de algunos cuadros sindicales que serán apartados o se radicalizarán
y girarán a la izquierda.
Está claro que las
condiciones objetivas señalan hacia que la clase obrera va luchar y el
desarrollo de esa lucha revitalizará y renovará el movimiento, sobre todo a los
jóvenes, de los cuales, los mejores cuadros han surgido en el periodo actual, y
muchos de ellos se radicalizarán y buscarán una alternativa más a la izquierda,
pero no lo harán solo fuera de sus organizaciones, sino sobre todo desde
dentro, aunque no negamos que en la misma dinámica, algunos de esos grupúsculos
ultraizquierdistas también crecerán.
La potenciación de la
lucha ideológica se dará tomando como el adversario o “enemigo” a la derecha
del PP y a la Patronal, porque ellos representan el poder que se pondrán cara a
cara con el movimiento obrero. Entonces la izquierda buscará el camino de la
unificación y se desarrollarán de forma clara las corrientes, que girarán
buscando de tratar que sean fertilizadas con las ideas del auténtico marxismo
que deberá someterse la democracia obrera de base.
Los elementos más
avanzados de los sindicatos de clase, sobre todo de los mayoritarios UGT, CCOO,
CGT y en el campo de la educación el Sindicato de Estudiantes, estarán cada vez
más dispuestos a escuchar y a asumir las ideas y los programas que presenten
las corrientes que hundan sus raíces en el marxismo, como Izquierda
Socialista-PSOE y otras, pues habrá una lucha a la desesperada por defender un
programa socialista que muestre una salida del atolladero en el que nos ha
metido el Capitalismo y del que, ni la Socialdemocracia ni los partidos
ultraizquierdistas y sectarios nos marcan un camino que pueda ser asumido por
los sindicatos y seguido por las masas en acción.
Existen lecciones
históricas de las que tenemos que aprender, pues vimos que tras el impulso de
la ola revolucionaria que se produjo en toda Europa, cuyo punto de inflexión
podemos ponerlo en el Mayo del 68 en Francia, que recorrió toda Europa llegando
hasta la Revolución de los Claveles del 74 en Portugal y al proceso
pre-revolucionario de la llamada “Transición” en el Estado Español, ni el
estalinismo ni la socialdemocracia, fueron capaces de articular una alternativa
válida que fuese asumida por los trabajadores para iniciar la construcción del
verdadero socialismo, lo que indica un fracaso de las direcciones que no estuvieron
a la altura de las circunstancias.
En el próximo futuro se
presentarán otras oportunidades similares, pero en el periodo actual no existe
un espacio claro para formaciones centristas de carácter duradero, ante el
fracaso de la socialdemocracia por un lado y la casi desaparición del
estalinismo por otro, como las dos fuerzas que operaban en aquellas
circunstancias.
El margen es cada vez
más estrecho para mantenerse en el centro, que ante la polarización en líneas
de clases, tiende a desaparecer; Cuando las masas empiecen a luchar con
firmeza, entonces, o bien podría hacerse una transición pacífica a posiciones
socialistas, defendiendo un programa que supere al capitalismo, para lo que
hará falta esa corriente de izquierda que se gane el derecho a dirigir a las
masas, o la lucha se desintegrará rápidamente. Si no se aprovecha esa nueva
oleada de auge que experimentará el movimiento obrero, años de retroceso,
miseria, paro y degeneración no están descartados.
Ante la política del PP
que está desarrollando el programa
netamente conservador, como el que llevaron a cabo Reagan y Thacher, practicado por la Troika que le ha marcado su
amigo mediante la “dictadura financiera” del gran Capital, la necesidad y capacidad de movilizar a los
trabajadores, buscando una unidad real en la práctica por los sindicatos y la
izquierda en general, será un hecho concreto que se desarrollará al alza
inevitablemente.
Si la lucha del
movimiento obrero no es encauzada por sus direcciones naturales, ésta se dará
en términos extra parlamentarios o por fuera de los sindicatos en el ámbito
industrial. Esto obligaría a los burócratas en circunstancias muy tensas y en
contra de los acuerdos y pactos, a oscilar a la izquierda exigiendo un giro
correspondiente en los partidos, para presentar una lucha por el socialismo al
Gobierno Conservador del PP, que querrá continuar su política de ataques y más
ataques a favor de los banqueros, especuladores y las mafias del capital.
En esa situación las
bases despertarán hacia posiciones cada vez más críticas. Las condiciones para
la cristalización de alas de izquierda fuertes serán cada vez más propicias.
Contra una clase obrera que acaba de despertar de su letargo, espoleada por el
látigo de la contra del gobierno reaccionario del PP, después de poner a prueba
la resistencia de los dirigentes de UGT y CCOO y luego de los trabajadores, en
un momento determinado, dependiendo de la situación económica, si ven que
existe una amenaza real de que la clase obrera puede hacerle caer o perder
demasiados apoyos, puede intentar frenar a las masas recurriendo a lo que la
burguesía llama un Gobierno de Concentración Nacional, donde impliquen al ala
derecha de la Socialdemocracia.
Esa situación
prepararía el camino para amordazar a la clase trabajadora y por métodos
represivos y reaccionarios, aplicar medidas draconianas contra la clase
trabajadora. Si la Socialdemocracia sucumbe y se forma una alianza con el PP,
la crisis interna en el PSOE sería muy profunda y no se descartarían procesos
de rupturas, provocadas por los liberales y socialdemócratas de derechas que
serían los responsables de la crisis interna ante los ojos de las masas.
Las bases del
movimiento obrero, tanto en los sindicatos como en los partidos de izquierdas,
se convertirían en críticos furibundos y cuestionarían en firme a sus
Direcciones. Ese momento, que pudiese llegar, es el que confunden con la
actualidad, los sectarios y ultraizquierdistas de los que hablamos
anteriormente. En esa situación, cuando ya existen corrientes de izquierdas
potentes, con direcciones firmes declaradas y probadas, entonces si serán
inevitables las escisiones y las formaciones de nuevos partidos e incluso
sindicatos, pero, incluso en momentos similares, se tomarán atajos y se harán
escisiones precipitadas que en vez de fortalecer a la clase, la debiliten en el
proceso de lucha.
Estas son perspectivas
que pueden surgir de esta forma o con algunos matices porque no tenemos todos
los elementos de la ecuación, pero en cualquier caso, las perspectivas se ven
cada vez más claras, como es un incremento de la lucha entre las clases que
tendrá una repercusión ineludible en las convulsiones y movilizaciones que se
verá forzado a realizar el movimiento obrero.
Vemos en la actualidad
que las direcciones de todos lo partidos clásicos están siendo muy cuestionadas
por la ciudadanía. Los votantes que se abstienen dicen las encuestas que van en
aumento. La experiencia de las últimas décadas ha tenido un fuerte efecto en
las bases de los partidos y sindicatos, que están bastante mermadas en
afiliados y militancia, con una verdadera decadencia y desprecio a sus
direcciones y baja moral de la tropa.
El escaso movimiento interno de esas
organizaciones es del personal contratado, la burocracia y los concejales
fieles de muchos pueblos con sus raquíticos equipos. En los momentos de crisis,
esta capa política intermedia, cuyo horizonte está limitado por la rutina de
los asuntos locales, están agarrotados por la falta de línea política y
desconfianza en su dirección.
Nuestra corriente Izquierda Socialista-PSOE,
sobre todo la Coordinadora y los adheridos de la provincia de Málaga, tenemos
que ver el futuro con confianza, porque siempre hemos estado defendiendo
posiciones de clase, codo con codo con el movimiento obrero. Nuestras
perspectivas, ayudados por las ideas del materialismo dialéctico, han sido
bastante más correctas que otras corrientes, incluso hemos ido por delante de
lo que planteaban los estrategas de la corriente oficial y del propio Gobierno
de Zapatero, y la posterior dirección actual de Rubalcaba, como podemos demostrar leyendo
comparativamente las resoluciones del 38 Congreso y las propuestas que hacíamos
a través de nuestra corriente que fueron derrotadas por quedar en minoría.
Pero tenemos una cosa
segura, que los que piensen que con el hundimiento del PP que dan las encuestas
dándoles ya está todo solucionado, se equivocan de principio a fin, porque el
PSOE sique sin levantar cabeza porque las masas quieren un nuevo programa y una
nueva dirección. Como el día sigue a la
noche, ese proceso de triunfo que tuvo la derecha del PP, será sucedido por un fuerte giro a la
izquierda en todo el movimiento obrero, porque el margen de salida del
capitalismo de la recesión es muy escaso.
Con la subida del PP al
poder, tanto el PSOE, como el PCE y también los sindicatos se vas a ver
inmersos en debates que se dan en foros permanentes de discusión política y la
atmósfera de estancamiento dentro y fuera de los partidos se verá transformada
radicalmente. Entraremos en un periodo de agitación cada vez más convulsivo y
miles y miles de trabajadores entrarán a formar parte de nuevo a los partidos y
sindicatos, por muy vacíos que se encuentren ahora, porque es una Ley Histórica
que ocurre cuando las masas entran en acción de forma ascendente que cuando se
recupera la acciones de masas, la clase se expresa mayoritariamente a través de
sus organizaciones clásicas de la izquierda.
A través de la
experiencia de la participación en las manifestaciones, concentraciones,
huelgas y demás acciones de lucha, cada trabajador que participe aprenderá más
en la práctica que en los libros, pues las masas siempre se fortalecen en el
curso de la acción y en las discusiones de las Asambleas de base, buscando el
camino por un mundo mejor.
Nadie dudará que con la
composición reaccionaria de los elementos que forman en el PP, sumidos en el
desprestigio de los casos Gürtel y sus secuelas del Caso Bárcenas, que es más
de la misma trama, la confrontación con
las presiones implacables de las lucha de clases, las masas, en lucha por su
propios derechos e intereses, pondrán todos los programas y perspectivas a
prueba unos tras otros en el próximo futuro.
La izquierda tendrá
entonces como objetivo trabajar a favor de las bases para volver a un gobierno
de los trabajadores, pero el PSOE tiene para ello que dar el giro mucho más a
la izquierda que en la actualidad, debido a las presiones y al activismo del
movimiento obrero, a sus relaciones con los sindicatos y demás partidos que
competirán por ese espacio para ver quién domina y encabeza la izquierda,
porque IU está subiendo las expectativas y les está segando la hierba debajo de
los pies.
Es importante para todo
buen socialista el mantener un sentido de la proporción y no dejarnos presionar
por el ultra-izquierdismo ni mucho menos por el ala derecha que tiene muchas
conexiones con el capitalismo que todo lo quiere comprar y pudrir. Debemos ser
intransigentes contra la corrupción, fuera y dentro del Partido y del Sindicato.
Aquel que no tenga confianza en que no va a dejarse comprar ni corromper por el
capitalismo, ni dentro ni fuera del Partido no será nunca un buen socialista.
El esfuerzo del trabajo teórico que hemos
venido manteniendo en el seno del PSOE, resistiendo las presiones y luchando
contra el capitalismo y los que lo defienden, sin sucumbir ni apartarnos un
milímetro del programa verdaderamente socialista que necesita la clase
trabajadora, ha sido muy difícil, pero debemos de estar orgulloso de haber
conservado el legado por el que tantos socialistas han dejado la vida en el
empeño de transformar la sociedad y la defensa a ultranza de la clase
trabajadora y los pobres.
Nuestras fuerzas en el presente siguen siendo
“cuantitativamente” pequeñas, pero “cualitativamente” mantenemos la esencia de
lo que es un verdadero partido obrero y entendemos la dialéctica de forma que
la calidad se transformará en cantidad (el programa), y la cantidad (las
masas), se transformarán en calidad masiva de la lucha contra el capitalismo y
sus defensores, mandando a este sistema corrupto, decadente y degenerado
sistema capitalista al basurero de la historia, donde tiene merecido permanecer
para siempre, junto con los modelos anteriores, como el esclavismo y el
feudalismo al que muchos de sus dirigentes nos quieren conducir. Bajo el
capitalismo no hay salida para la humanidad. Sabemos que otro mundo es posible,
si, pero luchando unidos y mejor organizados, con firmeza y honradez, por el
verdadero programa socialista.
¡¡ORGANIZATE Y LUCHA
POR EL GENUINO SOCIALISMO¡¡
¡¡ABAJO EL GOBIERNO
REACCIONARIO DEL PP¡¡
¡¡ELECCIONES
ANTICIPADAS YA¡¡
ÁREA DE COMUNICACIÓN Y FORMACIÓN.
IZQUIERDA SOCIALISTA DE
MÁLAGA-PSOE.A
Is.psoe.malaga@terra.es