LUNES, 27 DE MAYO DE
2013
PABLO IGLESIAS
Hay trabajadores que
niegan importancia o conceden muy poca a la acción política. Para ellos es
suficiente organizarse para luchar económicamente contra los empresarios. El
error que padecen tales compañeros es enorme.
Verdad, mucha verdad,
que la acción económica es sumamente útil para los explotados; pero verdad
también, verdad grande, que la acción ´política es para los oprimidos un arma
poderosa.
¿A qué recurren los
explotados para protestar de los grandes atropellos del poder, de la
persecución de los gobernantes y de los frecuentes desafueros de las
autoridades? A la acción política.
¿Cómo se logra una
legislación favorable a los intereses de los desheredados? Por medio de la
acción política.
¿Cómo echan abajo los
trabajadores leyes absurdas, disposiciones caducas y medidas reaccionarias?
Apelando a la misma acción.
Abandonar ésta,
renunciar a tal acción, equivaldría a dejar casi en total libertad a la clase
explotadora para vejar política, económica y socialmente a la clase proletaria.
Precisamente por haber
ejercido poca esa acción los
trabajadores... padecemos unos gobernantes que ningún otro pueblo aguanta.
Lejos de repudiar la
acción política, los trabajadores deben encariñarse con ella, ejercerla
frecuentemente como clase, intensificarla, hacer que en ciertos momentos
revista proporciones colosales y llevarla, cuando se ventilen supremos
intereses, hasta las lindes de la acción revolucionaria... y hacer que los hombres
que ocupen el poder no se burlen, como hacen hoy, de este país.
La inacción política de
los trabajadores, como la abstención electoral de los mismos, la desean
ardientemente los elementos burgueses. Así pueden hacer lo que les venga en
gana; así, Parlamentos, Diputaciones y Municipios estarán compuestos totalmente
de representantes patronales, que realizarán la misma labor que realizan hoy.
Es lo opuesto a eso, es
la acción política de los obreros lo que disgusta y espanta a los explotadores
y a quienes les sirven; y esto es lógico porque saben que con ella sus
instintos opresores, codiciosos y despóticos tienen un freno.
Por ninguna consideración,
pues, los trabajadores deben apartarse del terreno político o vivir separados
de él. Si grandes luchas tienen que mantener por medio de la acción económica,
grandes o mayores aún habrán de sostener por medio de la acción política.
Presten a aquéllas la atención que reclaman, más sin dejar de cuidar éstas
cuanto merecen.
(Artículo publicado el 28 de Marzo de 1914)